Cuando Gustavo Dudamel era un niño, enfilaba a sus muñecos y los dirigiría como si se tratara de una orquesta. Para esa época, no había escuchado a Mahler, Brahms o a Mozart, sino los sonidos del trombón que tocaba su padre, Óscar Dudamel, un músico de salsa, en su natal Barquisimeto (Venezuela).
Años después, Dudamel hijo, director de la Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar, y catalogado por la crítica como 'el hombre que rejuveneció la música clásica', sigue jugando como en su infancia.
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